La estirpe Polanco-Chicoteau-Henault
fue fundada, en 1824 en la República Dominicana por el
matrimonio de Manuel Polanco y Josefina Adelaida Chicoteau o
Josefina Henault.
Manuel Polanco
nació en San Juan de la Maguana alrededor de 1802. De profesión
zapatero, sirvió como Sargento del Regimiento Fijo de Puerto
Rico en Santo Domingo, al mando del Coronel de Infantería
Isidoro Linares. Su esposa Josefina Adelaida era hija de Fortuné
Henault, platero, natural de Haití, y una dama de apellido
Layssi, natural de Nueva York, Estados Unidos de América, de
cuya ascendencia no tenemos datos.
En su unión
procrearon a: Luis Oven (1824), María Manuela (1826), María
Apolonia (1928), José Manuel (1830), Petronila (1832), María
Josefa (1835) y Marcos Bartolomé, nacido el 25 de abril de 1838.
Marcos Bartolomé
Polanco Chicoteau-Henault se destacó como la figura más polémica
que haya vivido en Gascue desde sus inicios. Los que lo
conocieron profundamente le atribuyeron dotes de hombre
sencillo, con una visión clara para engrosar su patrimonio
personal. Sin embargo, rodeada de una ola de misterio, la
imagen de don Marcos fue sacrificada hasta mediados del siglo XX,
por la ignorancia de las gentes de su tiempo, que le achacaban
el haberse enriquecido con las botijas que Don Francisco de
Gascue dejó abandonadas en los terrenos adquiridos por este.
Otros mitos y leyendas se tejieron en torno a esas propiedades,
entre los que se incluyen casas embrujadas, fantasmas, mapas del
tesoro, esclavos negros sacrificados, zombies y otros personajes
de las películas del cine mudo. La realidad era muy distante a
esos rumores, usados como entretenimiento por los jóvenes de la
zona después de la hora de la cena, en una ciudad que no tenía
nada que hacer.
Don Marcos viajó
joven a Venezuela, de donde regresó con su socio Aquiles
Bermúdez, miembro de una familia de curtidores de pieles en la
tierra araucana e instalaron una tenería en la margen oriental
del Ozama, en el poblado de Pajarito, que luego trasladó a su
propiedad en la Avenida Bolívar. Esa decisión se convirtió en el
primer gran conflicto entre vecinos de la nueva zona residencial
en los terrenos de Gascue, que de repente se vio invadida por el
hedor de una industria curtidora de pieles, justo en la entrada
del espacio donde muchas familias pretendían vivir en paz, al
margen del comercio de la ciudad intramuros.
Esta propiedad la
había adquirido Polanco a finales del siglo XVIII. Colindaba al
oeste y al norte con los potreros
“Mis Amores”
y
“La Generala”,
de Don Pedro A. Lluberes (lo que hoy se puede entender como la
calle Dr. Delgado); pasaba al sur del Palacio Nacional hasta la
hoy calle Manuel María Castillo, tomando la 30 de Marzo, que era
el limite este de la propiedad. Al sur colindaba con la Sabana
del Estado, hoy parque Independencia, y tomaba la Avenida
Bolívar, regresando hacia la Dr. Delgado. Es como más o menos se
puede graficar hoy esta parcela, que se estima fue adquirida a
un centavo el metro cuadrado.
En los primeros
años del siglo XX, Marcos Polanco inició la urbanización de su
propiedad, vendiendo solares, edificando viviendas y utilizando
un modelo casi idéntico en todas las casas, de las que aún
quedan algunas conservadas en las dos primeras cuadras de la
Avenida Bolívar, incluyendo la del propio Polanco.
El primer terreno
en la acera norte de esa avenida, hoy esquina Julio Verne, se
mantuvo yermo por muchos años y en las décadas de los años 40 y
50 era utilizado por los circos y ferias que visitaban la ciudad
de Santo Domingo. Posteriormente edificado, el lugar hoy luce
arrabalizado, con un control de guaguas justo donde fueron
acribillados algunos de los héroes del 30 de mayo de 1961.
La calle Julio
Verne fue asiento de residencias de distinguidas familias de la
capital, entre las que se recuerda la de los descendientes del
patricio Sánchez, donde nació y se crió el poeta Enriquillo
Sánchez.
Se dice que Marcos
Polanco llegó a tener más de cien casas en alquiler y que la
gran mayoría fueron destruidas por el ciclón de San Zenón, lo
que lo forzó a vender esos terrenos como solares a legendarias
familias de intramuros y de San Carlos, que criaron a sus
descendientes durante el apogeo de este sector en los años
treinta, cuarenta y cincuenta.
Marcos Bartolomé
Polanco Chicoteau-Henault casó en 1861 con Genarina
Paredes
(1848-1903) procreando a:
Manuel María,
nacido el 16 de febrero de 1862, quien casó con Adriana Billini
Aristi, hija de Esteban Billini, prócer de la Independencia, y
Concepción Aristi, natural de Baní.
Josefina,
quien casó con Manuel Durán Bracho, hijo de Manuel Durán,
médico, natural de Maracaibo, Venezuela, y María Altagracia De
la Concha, hija del prócer Tomás Eleuterio de la Concha y López.
María de las
Nieves, nacida el 4 de febrero de 1868, casó con Arquímedes
Cruz Álvarez, hijo de Manuel María Cruz Lepín y Dolores Álvarez.
Marcos, nacido el 13 de febrero de 1870, casó el 3 de marzo de
1906 con Edelmira Baralt hija de Nicolás Baralt, natural de
Maracaibo, Venezuela, y Rosa Sanabria.
Julio
(1872-1873) y
Pedro Julio,
nacido el 20 de enero de 1881, quien casó el 25 de diciembre de
1915 con Graciela Aybar, hija de Federico Aybar Sainz (1826) y
Trinidad Vilquez o Vilchez, natural de Azua, quienes a su vez
procrearon a Gladys y Amada, distinguidas damas que aún residen
en parte de los terrenos originales de su abuelo, en la calle
Uruguay.
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