El origen del
apellido Tiburcio
se remonta al Imperio Romano, cuando Tiburtis, hijo del rey de
Argos, en Grecia, y otros dos hermanos, fundan en el siglo VIII
antes de Cristo una ciudad a la que llamaron
Tibur en su honor. A sus habitantes se les llamaba
tibures y al camino que la unía con Roma,
Vía Tiburtina.
Tibur era un
lugar de bellos paisajes y hermosas cascadas, por lo que, por
siglos, fue un sitio atractivo para la alta sociedad romana, que
descansaba allí en lujosas villas. Fue espacio de descanso de
Bruto, el asesino de César, los poetas Cátulo y Horacio, y
siglos después de Papas y artistas como Miguel Ángel y Rafael.
En la actualidad es un barrio romano y el nombre ha evolucionado
a Tívoli.
El gentilicio
Tibures mutó y tomó la desinencia o terminación –tius
y se convirtió en Tiburtius, siéndole dado a personas
originarias de allí. Dos romanos llamados Tiburcio fueron
canonizados. El primero, en el año 232, se convirtió y predicó
el cristianismo junto a su inseparable hermano Valerio, siendo
ejecutados ante el templo de Júpiter por órdenes de
Almaquio. Años después, para el 286, Tiburcio,
hijo del noble romano Agresto Cromacio, vicario
del prefecto, convertido por San Sebastián a la fe cristiana
después de haber dado libertad a 1,400 esclavos que se hicieron
cristianos, decidió dedicar su vida a servir y ayudar a los
pobres como diácono, lo
que
también le costo torturas y la decapitación. Fue posteriormente
el segundo San Tiburcio.
En el siglo XII,
el romano Plato Tiburtinus (Plato
de Tivoli), famoso matemático, astrónomo y traductor, se
traslada y vive en Barcelona, España, y es allí donde realiza su
más reconocida labor: la traducción del hebreo y árabe al latín
del trabajo astronómico y trigonométrico De Motu Stellarum,
escrito por el árabe al-Battani.
El apellido
Tiburcio tiene entonces dos orígenes o categorías: una
toponímica,
referida a
la zona de Tibur, hoy Tívoli, en la región de Lacio, Roma,
Italia, y otra patronímicos,
alusiva a
los descendientes
de genearcas cuyo nombre de pila fue Tiburcio, sobretodo
después de la canonización de dos santos de nombre Tiburcio.
La grafía
Tiburtius tiene presencia en Europa, especialmente en
los países nórdicos, hacia 1684 ; la variante Tiburz
la encontramos en la Europa Central, particularmente Alemania
hacia 1665 y Prusia en 1748.
Con la actual
grafía, el apellido Tiburcio existe en España concentrado
principalmente en Badajoz y Barcelona; sin embargo, es de mayor
difusión en las antiguas colonias españolas tanto de Asia como
de América. En Filipinas sabemos de la presencia del apellido
Tiburcio para 1727, y en México antes de 1691; en Guatemala
para 1781, en El Salvador antes de 1810, en Brasil en 1812, y en
el siglo XVIII en Puerto Rico y República Dominicana.
En nuestro país,
el apellido Tiburcio es muy propio de Jarabacoa y sus
alrededores. Dos características son muy propias de sus
representantes: valor y vigor. En
nuestras investigaciones, hemos podido atar generaciones hasta
un tronco común principal: se trata de don Luis Tiburcio
Bueno, de quien descienden la mayoría de los Tiburcio
de la zona.
De los ancestros
de don Luis no tenemos nada concluyente, pero
aparentemente provienen del Este de nuestra isla y de la hermana
isla de Puerto Rico, en El Seibo hay presencia Tiburcio
anterior al 1730, y siendo un apellido poco común para el siglo
XVIII, hay registros donde figura el nombre de Manuel
Tiburcio, tanto en Puerto Rico como en la hoy República
Dominicana. En Fajardo, Puerto Rico, el 27 de mayo de 1771 se
casa Manuel Tiburcio, nacido en Manatí en 1750, hijo de
Joseph Tiburcio y Maria de Robles, con Juana Rosa, que
nació en 1752, siendo hija de Cristóbal Rosa y Ana Maria Robles.
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