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Cápsulas Genealógicas

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SECCIÓN SABATINA DEL DIARIO Hoy

SÁBADO, 9 DE OCTUBRE DEL 2010

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LOS TRONCOSO: ¿CUSTODIOS DEL ALMIRANTE?

Preparado por Jaime Alberto Read Ortega

 

El Faro a Colón, que desde 1992 descansa en la parte oriental de la ciudad de Santo Domingo, fue propuesto por el historiador Antonio Del Monte y Tejada en 1852 y propulsado a partir de 1914 por el colector de aduanas norteamericano William E. Pulliam. La idea para el proyecto, que había germinado en Santo Domingo, fue formalizada en el seno de la Unión Panamericana como un monumento a ser erigido por todas las repúblicas americanas para alojar los restos de Cristóbal Colón, “Descubridor de America y Benefactor de la Humanidad”.

En la República Dominicana, el manejo del colosal faro ha pasado por las manos de al menos doce gobernantes, habiendo transcurrido ya 87 años desde que las naciones americanas decidieron erigirlo. Durante todo este tiempo ha habido una familia dominicana que de una forma u otra ha estado ligada al monumento, la familia Troncoso.

Cuando se descubrieron los restos de Colón en nuestra Catedral, en 1877, mientras se reparaba el piso de la misma, la primera persona que vio la urna que contiene los restos fue Jesús María Troncoso, Sacristán Mayor de la Catedral, y en este sentido dejó escrito su testimonio. En cuanto al Faro a Colón, la participación de esta familia se inicia con Jesús María Troncoso Sánchez, cuando fue designado como Secretario de la delegación dominicana para la V Conferencia Internacional Americana, celebrada en Santiago de Chile en 1923.

Troncoso Sánchez era hijo de Manuel de Jesús Ulpiano Troncoso de la Concha (1878-1955) y Silvia Alicia Sánchez Abréu (n. 1882). El primero, que fue presidente de la República y presidente de la Academia Dominicana de la Historia, era hijo de Jesús María Troncoso, Sacristán Mayor de la Catedral, y de Baldomera de la Concha. Alicia Sánchez, por su parte, era hija de Pedro Tomás Sánchez e Isabel Abréu. Manuel de Jesús y Alicia casaron en 1901 y procrearon a Jesús María (1902-1982), Pedro (1904-1989), Altagracia, Isabel, Wenceslao (1907-2008) y Lucila Troncoso Sánchez.

En 1926, el presidente Horacio Vásquez crea el primer Comité Ejecutivo Permanente del Faro de Colón, en el cual formó parte, entre otros notables ciudadanos, el Lic. Manuel de Jesús Troncoso de la Concha. A este comité, que fue reorganizado en varias ocasiones, también pertenecieron posteriormente Wenceslao y Pedro Troncoso Sánchez. 

En el año 1992 el Faro a Colón quedó finalmente construido y se trasladaron hasta allí los restos de Colón que reposaban en la Catedral Metropolitana Santa María de La Encarnación, Primada de América. Casi inmediatamente después, el presidente Balaguer designó a Pedro Morales Troncoso, hijo de Eduardo Morales y Altagracia Troncoso Sánchez, como primer Gobernador del Faro.

Hoy en día, aunque es administrado como dependencia del Ministerio de Cultura, el Faro a Colón sigue jurídicamente ahijado por el Patronato del Faro a Colón, creado para “velar” por el monumento. Este patronato está compuesto por el Arzobispo de Santo Domingo, la Jefatura de Estado Mayor de la Marina de Guerra, la Academia Dominicana de la Historia y el Ministerio de Relaciones Exteriores. Manteniéndose clara la casi ininterrumpida participación de los Troncoso en el Faro a Colón, forma parte de este patronato, en calidad de Ministro de Relaciones Exteriores el Ing. Carlos Morales Troncoso, hermano del primer gobernador, sobrino de varios de los miembros del Comité Ejecutivo Permanente y nieto de Troncoso de la Concha.

Como podemos ver, por su casual vinculación al monumento, los Troncoso tradicionalmente han sido protectores del Faro y de los restos de Colón, desde el descubrimiento de los mismos en tierra dominicana hasta el día de hoy. Se debe destacar que miembros de esta familia han estado presentes en varias ocasiones en que se ha abierto la urna que contiene los restos de Colón.

Hoy el Faro está, según reporta la prensa local, “entre la oscuridad y el descuido”[1], lo que nos pone a pensar que talvez el momento es propicio para reclamar a los estados americanos el compromiso realizado hace 87 años, con el fin de revitalizar este ícono panamericano y asegurar así su subsistencia en el futuro. Así también se reivindica este protectorado que el destino aparenta haber encargado a la familia Troncoso por más de un siglo.

 

Nota Bibliográfica

[1] Núñez, Laura: Faro a Colón: entre la oscuridad y el olvido. Listín Diario, 3 de marzo de 2010.

 

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