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INSTITUTO DOMINICANO DE GENEALOGÍA, INC. |
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Cápsulas Genealógicas |
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SUPLEMENTO CULTURAL DEL DIARIO Hoy |
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SÁBADO, 26 DE SEPTIEMBRE DE 2026 |
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DeScendencias sacerdotales: EL PADRE MOYA |
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Preparado por Edwin Rafael Espinal Hernández |
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El presbítero Dionicio Valerio de Moya Portes fue una destacada figura de la ciudad de La Vega en el siglo XIX. Hijo de Cristóbal José de Moya Padrón y Juana Carlota de Portes de Moya, nació en esa ciudad el 30 de enero de 1825. En 1844, con 19 años, vio acción en el combate de Talanquera, una de las acciones retardatarias de la batalla de Santiago del 30 de marzo de ese año. En 1847, interesado en asumir la carrera eclesiástica, sus padres constituyeron en su favor un patrimonio integrado por dos casas y su propiedad en La Torre, La Vega, para permitirle su manutención hasta tanto pudiese obtener un beneficio eclesiástico o un patrimonio propio en Caracas, Venezuela, donde recibiría las órdenes sagradas. Efectivamente ordenado entonces, se presume que cantó su primera misa en la Catedral de Santo Domingo en 1848 o 1849. En ese último año, cuando también fue capellán del ejército en la frontera sur, el 19 de diciembre, se convirtió en padre de un niño al que reconoció: Casimiro Nemesio de Moya Pimentel, nacido en Santo Domingo.
Casimiro Nemesio de Moya Pimentel Homónimo de su hermano Casimiro de Moya Portes —por lo que fue llamado Casimirito, como consigna Rufino Martínez—, de la infancia de este hijo no hay mayores detalles. Martínez consigna que se educó en Santo Domingo, que fue seminarista y que no creció bajo el influjo de sus parientes paternos, por lo que hay que pensar que vivió con su madre, Mercedes Pimentel, aunque, según se extrae de su propio testimonio, residía en La Vega para 1886, año en que dedicó sus memorias a su prima Teresa de J. Moya. Entretanto, a partir de 1853 y hasta 1857 su padre fue Cura y Vicario Foráneo de La Vega. En ese lapso, el padre Moya puso la primera piedra de una nueva iglesia parroquial (1853) para sustituir la destruida en el terremoto de 1842, celebró un contrato con el ayuntamiento para la construcción del cementerio de la ciudad, restauró la iglesia de Nuestra Señora de las Mercedes en el Santo Cerro y construyó una ermita en el paraje de Jarabacoa (1854). En ese mismo período fue capellán de las tropas dominicanas que vieron acción en Sabana Larga en 1856, participó en la revolución en contra del gobierno de Buenaventura Báez en 1857 y en ese mismo año fue representante de La Vega en la Asamblea Constituyente que votó la Constitución de Moca al año siguiente.
Iglesia y parque Duarte de La Vega En la época de la Anexión y asociado con su hermano Casimiro, el padre Moya importó desde Estados Unidos vía Montecristi la maquinaria para un aserradero, que instaló en el lugar llamado El Coco, al suroeste de La Vega, y que sería el primero en el país. Era cura en San Antonio de Guerra en 1864, año en que se unió a la causa restauradora. Ocupó nuevamente el curato vegano entre 1864 y 1865; en este último año, concluida la guerra, fue hecho preso por el presidente Buenaventura Báez y enviado a la Torre del Homenaje de la fortaleza de Santo Domingo, donde todavía estaba en 1866. Volvió a La Vega en 1867 para reasumir su ministerio eclesiástico, pero en 1868, en tanto adversario político de Báez, marchó a Venezuela en calidad de exilado. Pero no llegaría a su destino, pues el 5 de febrero de ese año, frente a Puerto Cabello y en la goleta Dos Hermanas, murió de una epidemia de cólera; su cuerpo sería lanzado al mar. Después de su muerte, del joven huérfano Casimirito tampoco consta noticia alguna, pero no hay duda de que la aleccionadora vida de su padre lo marcó: las revoluciones contra el gobierno de Ignacio María González entre 1875 y 1876 serían el punto de partida de su involucramiento en la política. En 1878, tres años después de su matrimonio con Amelia Cestero Aybar, fue secretario de Relaciones Exteriores en el gobierno de Cesáreo Guillermo, cargo que nuevamente ocupó en el gobierno de Fernando Arturo de Meriño en 1880, en el que también fue secretario de Estado de Guerra y Marina. En 1882 fue vicepresidente en el primer gobierno de Ulises Heureaux, que se extendió hasta 1884, y en el gobierno de Francisco Gregorio Billlini (1884-1885) se desempeñó nuevamente como ministro de Guerra y Marina. Derrotado por Heureaux en las elecciones de 1886, se levantó contra su gobierno, liderando la denominada Revolución de Moya o Revolución del 86. Como su padre, tomó el camino del exilio; en Turks Islands escribió unas memorias de la revolución que encabezó y Rufino Martínez refiere que vivió posteriormente en Saint Thomas con su familia, su esposa y sus hijos Mercedes Amelia, Aníbal Augusto, Eva María, Gloria María, Orígenes y Asdrúbal Armando de Moya Cestero. Aceptó un salvoconducto de Heureaux y regresó al país en 1895. En 1903, cuando fue derrocado el gobierno provisional de Horacio Vásquez, era gobernador de Santo Domingo. Ocupó nuevamente cargos públicos en los gobiernos de Ramón Cáceres y monseñor Adolfo Alejandro Nouel. En 1905 fue autor de un mapa de la isla y un plano de la ciudad de Santo Domingo y en 1913 publicó el primer tomo de la obra “Bosquejo histórico del descubrimiento y conquista de la isla de Santo Domingo”. Murió en Santo Domingo el 27 de mayo de 1915.
Plano de la isla de Santo Domingo de la autoría de Casimiro Nemesio de Moya La tradición de la participación familiar en la vida política, que iniciaría su abuelo Cristóbal José de Moya Padrón, independista y defensor de Francisco del Rosario Sánchez en 1861, sería seguida a su vez por uno de sus nietos, Enrique Jimenes Moya, hijo de Gloria María de Moya Cestero y Enrique Jimenes Álvarez, comandante de los expedicionarios que arribaron por Constanza el 14 de junio de 1959 para derrocar la tiranía de Trujillo.
Enrique Jimenes Moya Más político que cura, como lo calificó Rufino Martínez, el padre Moya tuvo en su hijo a un continuador de sus avatares fuera de los púlpitos, cuya trayectoria le merecería ser exaltado al Panteón de la Patria en 1972, mediante decreto 2149, por el presidente Joaquín Balaguer. Bibliografía: Martínez, Rufino: Diccionario biográfico-histórico dominicano. Editora de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, Santo Domingo, 1971 Moré, Gustavo Luis: Gazcue: arquitectura del pasado para una ciudad del futuro. Archivos de Arquitectura Antillana, número 40 Rodríguez Demorizi, Emilio: Próceres de la Restauración. Academia Dominicana de la Historia, Santo Domingo, 1963 Ventura, Juan: Personajes exaltados al Panteón Nacional: Casimiro Nemesio de Moya (42), Acento, 15 noviembre 2020 Disponible en Personajes exaltados al Panteón Nacional: Casimiro Nemesio de Moya (42) | Acento |