Presencia judía en el
Caribe Holandés, antesala a Santo Domingo
En 1657, los judíos
emigrados de España y Portugal fueron reconocidos como
ciudadanos de la República Holandesa; la comunidad sefardí de
Ámsterdam había alcanzado ya su plenitud. Participaron
activamente con los holandeses como socios en sus empresas
colonizadoras.
El primer judío que
llegó a Curazao fue Samuel Cohen. Él oficiaba de intérprete a
bordo de la flota holandesa bajo el comando de Johan van
Walbeeck, quien conquistó la isla y que estaba en poder de los
españoles en 1634. La inmigración se estableció en 1651, cuando
Joao d’Ylan trajo el primer grupo de colonos judíos, los cuales
prosperaron a través de los siglos, desempeñando sus
descendientes importantes roles en los eventos históricos de la
Independencia dominicana. En 1657, las familias judías de
Curazao consagraron la sinagoga “Mikvé Israel Emanuel”, la
más antigua de América con servicio ininterrumpido.
En el 1745, la
población hebrea de Curazao era de 1,400 habitantes (hoy apenas
pasan de 500).
Pasajeros judíos desde
España
Desde el mismo primer
viaje de Colón se señala a Luís de Torres, supuesto judío
converso, que a la edad de 71 años escribe en su diario: ...“Como
yo dominaba varios idiomas, entre ellos el hebreo, fui invitado
a acompañar a Cristóbal Colón como intérprete en su viaje. El
pensaba que cuando hubiésemos alcanzado China, podía localizar a
los exilados judíos de las Diez Tribus Perdidas”. Otros
acompañantes de Colón y de otras expediciones se señalan como
“posibles” judíos conversos.
La realidad fue que la
Corona española impuso desde el primer momento de la conquista y
colonización de América un estricto control de limpieza de
sangre para viajar, como se desprende de las múltiples “cartas
de viaje” que se otorgaban a los viajeros, restricción que
abarcaba a los ascendientes de religión judía o musulmana o
condenados por la Inquisición. Las posibles fugas de
conversos serían muy mínimas e insignificantes y se harían por
puertos de escasa vigilancia.
Algunas especulaciones
señalan el origen judío de los canarios. Al respecto nos
referimos textualmente lo que nos señalara un reconocido
historiador de las Canarias: “sobre los orígenes sefardíes de
los canarios, en las Islas hubo una minoritaria pero muy
significativa colonia de judíos cristianos nuevos que jugaron un
papel importante sobre todo en el comercio; algunas familias de
la élite tienen ese origen como los Vergar”. Es más que sabido
que el emigrante canario que vino al Caribe era de la más
humilde extracción; el único oficio que conocía era el de
labriego, vino en núcleos familiares de cinco personas promedio, y
nunca se caracterizó por practicar el comercio.
Presencia judía en
Santo Domingo y el Cementerio de Ciudad Nueva
La presencia “formal”
de los judíos en Santo Domingo ocurre a inicios de 1800 y con
más significación durante la dominación haitiana de Jean Pierre
Boyer (1822-1844). En el cementerio viejo de Santo
Domingo o de Ciudad Nueva se conserva la lápida funeraria que
reza “Jacob Pardo, nacido en Amsterdam y muerto el 6 de
diciembre de 1826 con 46 años”, como testimonio del primer
enterramiento hebreo del que se tenga noticias.
Ese cementerio data de
1824 y a raíz de la llegada de esos primeros judíos hubo la
necesidad de crear un recinto amurallado para separarlos de
los cristianos. Esa sección del cementerio se denominó
“Cementerio Inglés”, ya que a los judíos de entonces se les
llamaban “ingleses”, porque tenían esa nacionalidad o la
holandesa y provenían de Curazao predominantemente y de otras
islas del Caribe tales como Barbados, San Eustaquio, Saint
Thomas y hasta Jamaica, donde eran mercaderes muy prósperos. Se
conoce que hubo una “sinagoga” denominada “Congregación Israelita” y
que su rabino para el 1894 lo era Rafael
Curiel.
La singularidad de
nuestra nación ha permitido que la estirpe judío-sefardí se haya
mezclado con la nuestra, y hoy muchos de sus descendientes
apenas se acuerdan que en épocas pretéritas algún progenitor de
ellos era judío. Los apellidos más connotados son: Henríquez,
Marchena, López-Penha, Coen, Pardo, De Lemos, Pereira (con “i”,
ya que con “y” proviene de Las Canarias), Crasto (hoy es Castro),
León, Leyba, DaCosta-Gómez, Senior, Curiel, Maduro, Naar,
Jerusum y Pinto.
En la siguiente
cápsula procederemos a citar algunas de estas familias y sus
descendientes.
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