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INSTITUTO DOMINICANO DE GENEALOGÍA, INC. |
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Cápsulas Genealógicas |
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SUPLEMENTO CULTURAL DEL DIARIO Hoy |
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SÁBADO, 10 DE ENERO DE 2026 |
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DATOS INÉDITOS PARA LA GENEALOGÍA DE LAS HERMANAS VILLA |
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Preparado por Edwin Rafael Espinal Hernández |
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Casa de las hermanas Villa en La Vega, ubicada en la esquina de las actuales calles Sánchez y Profesor Juan Bosch. El 28 de septiembre de 1794, el rey Carlos IV expidió en Aranjuez el título de regidor llano del cabildo de La Vega al capitán José Jiménez de Almeida, por renuncia que hizo en su provecho Dionisio de Moya Guillén, cargo que ejerció hasta la cesión de la parte este de la isla a Francia en virtud del Tratado de Basilea en 1795, hecho que forzó su migración a Santiago de Cuba con su esposa, hijos y 22 esclavos, perdiendo sus bienes de fortuna y quedando reducido a la mayor miseria. Hijo de José Jiménez de Almeida y Ana Núñez, vecinos de Santiago, fue alcalde ordinario y regidor perpetuo del ayuntamiento de La Vega. De acuerdo con un testimonio propio, contenido en una comunicación de 1796, formó parte del batallón de milicias urbanas de La Vega durante veintidós años, donde alcanzó el rango de capitán, y en 1790, en ocasión de la formación de una compañía de cazadores para la guarnición de la frontera formada por su compadre y comandante de la plaza de La Vega, capitán José del Orbe, fue nombrado capitán de dicho cuerpo por el presidente y capitán general de la isla, sirviendo en él “en la última guerra con la nación francesa”, en la frontera norte. Dos de sus hermanos fueron Juan y Nicolás Jiménez de Almeida, capitán y alférez en Santiago, respectivamente, el primero padre de Juana y Mariana Jiménez. De ellas, Juana fue esposa de Andrés López de Villanueva, regidor del ayuntamiento de Santiago, y Mariana casó con Juan Reyes Ferreros, sargento mayor del batallón de milicias urbanas de Santiago, regidor perpetuo del ayuntamiento de la misma ciudad y teniente graduado, cuyos hijos fueron miembros de la caballería disciplinada de la isla. Su madre Ana Núñez contó entre sus hermanos a oficiales de las milicias urbanas de Santiago, entre ellos el capitán Juan Núñez, que fue también alcalde de la Santa Hermandad, y el teniente Fernando Núñez. Casó con Francisca Jáquez, hija de Felipe de Jáquez y Mena, alcalde ordinario y regidor llano del ayuntamiento de La Vega, y Ana de Islas, naturales y vecinos de La Vega. Su padre era hijo de Antonio Jáquez y Mena, provincial de la Santa Hermandad, regidor y alcalde ordinario de La Vega, e Isabel de los Olivos y Espinosa, y su madre de Juan de Islas Ferreros y María Patricia Villafaña. Un hermano de Francisca, Antonio de Jáquez, fue regidor, alcalde ordinario y sargento mayor del Batallón de Urbanos de La Vega, mientras que sus hermanas María y María del Carmen casaron, la primera, con Mateo Estévez, miembro de la principal familia de Cotuí, y la segunda con Manuel Francisco Villa, teniente del cuerpo de voluntarios de infantería disciplinada de La Vega. Una prima hermana “por ambas líneas”, Ypólita de Jáquez, era esposa de Domingo de la Mota, regidor perpetuo del ayuntamiento de La Vega y teniente retirado del Cuerpo de Milicias Disciplinadas. Con el reconocimiento de ser considerada como familia principal y distinguida en Santiago, La Vega y Cotuí, “tenidos, y reputados generalmte. pn. personas blancas, puras, libres de toda mala raza de moros, judíos hereges, negros y mulatos”, los esposos Jiménez Jáquez marcharon al exilio junto a sus hijos Tomás (n. Santiago, 23 diciembre 1761), María Ramona (n. La Vega, 31 agosto 1776), Manuel (n. La Vega, 20 noviembre 1778), Juana Paula (n. La Vega, 25 junio 1781) y María Antonia (n. La Vega, 19 agosto 1783). Manuel pasó a La Habana y el resto de la familia radicó en Santiago de Cuba, donde su prosapia les permitió sobrevivir. En efecto, a Jiménez de Almeida le fue asignada una pensión de tres reales diarios y seis pesos mensuales y de medio real diario a cada uno de sus cuatro hijos, más una gratificación por los días que navegaron desde Santo Domingo y el piso y raciones a sus esclavos; al morir, su mujer debió justificar que era “de calidad distinguida” y mientras no lo acreditara la pensión sería reducida a un real y medio, conforme determinó en 1805 el intendente de Cuba Rafael Gómez Robaud. Para ello promovió una “información de distinguida calidad y pureza de sangre” con los pocos vecinos de La Vega que podían conocerla y declarar sobre su familia, también emigrados a Santiago de Cuba: el alférez Dionisio de Moya Guillén, natural de Santiago de los Caballeros, regidor alférez real del ayuntamiento de La Vega en 1794, con 40 años en 1805; María de la Concepción Luciano, entonces de 60 años; Miguel de Moya Peláez, natural de Santiago, propietario de una hacienda en las inmediaciones de La Vega, con 76 años y enfermo para 1805, y José Joaquín de Moya Peláez, regidor perpetuo del ayuntamiento de Santiago y con más de 40 años entonces. Todos fueron interrogados por José Antonio de Zayas, funcionario del gobierno colonial, y el ajuste de su pensión fue logrado en 1806. En 1808, Tomás Jiménez Jáquez promovió un nuevo informativo testimonial, esta vez a cargo de Miguel y José Joaquín de Moya Peláez y José Vásquez, tesorero de la iglesia metropolitana de Santiago de Cuba. Con motivo de su forzosa migración, había sido destituido de “ciertas capellanías de sangre que le correspondían” en su condición de presbítero, quedando atento solo a la asignación diaria que el rey Carlos IV se dignó señalar a los emigrados hasta su colocación, pero de cuyo auxilio fue igualmente privado a pesar de sus repetidas instancias para obtenerla. Fue tal su desgracia que, a pesar de que, por Real Orden del 4 de junio de 1801, el rey dispuso que todos los abogados que emigraban podrían ejercer en todos los países de America no le cupo esa gracia, porque solo se había manejado en asuntos puramente eclesiásticos. El rey lo habilitaría para postular en los tribunales reales en causas civiles por Real Cédula dada en Aranjuez el 9 de junio de 1806. De vuelta en Santo Domingo, Manuel Jiménez Jáquez, que había sido miembro de las milicias disciplinadas de la isla y regidor perpetuo del ayuntamiento de La Vega, atendiendo a que por Real Decreto del 28 de diciembre de 1814 y Real Cédula del 30 de julio de 1815 se había ordenado el restablecimiento de los ayuntamientos y empleos concejiles existentes antes de 1808 —expresión de la restauración de la monarquía absoluta por Fernando VII—, el 19 de mayo de 1815 solicitó ejercer el mismo cargo de regidor llano de su padre, “pr. pertenecerle en toda propiedad como hijo legítimo y heredero de aquel”, siendo el único con calidad para ello, ya que el resto de su prole lo integraban su hermano, el presbítero licenciado Tomás Jiménez, y sus hermanas. Para ello, instrumentó una solicitud en la que hizo valer su acta de bautismo y las de sus hermanos, así como los informativos testimoniales realizados a requerimiento de su madre y hermano. Su solicitud fue declarada con lugar en virtud del artículo 4 del Real Decreto de Su Majestad por el mariscal de campo, gobernador, intendente y capitán general Carlos de Urrutia el 16 de noviembre de 1815 y ratificada por Fernando VII el 13 de diciembre de 1817. Del acta de su bautismo —celebrado en la iglesia parroquial de La Vega el 11 de diciembre de 1778 por el presbítero Cristóbal de Moya y apadrinado por José del Orbe— es de destacar que, conforme su copia certificada, expedida el 19 de diciembre de 1795 por el cura rector interino José Ruiz, esta obraba en el folio 177 del libro séptimo, que abarcaba bautismos realizados entre el 17 de septiembre de 1770 y el 31 de diciembre de 1781, dato que permitiría remontar a la primera mitad del siglo XVIII el inicio de su asiento, si considerando que el libro XIV —convertido en el primero después del incendio de la ciudad en febrero de 1805 por la columna haitiana de Henri Christophe— iniciaba el 1 de enero de 1805[1]. Otro dato de interés de aquel expediente es el hecho de que, para los fines de aprobación de su instancia, el título de regidor llano debía ser valorado por peritos, para lo cual el regidor decano del ayuntamiento de La Vega, José Pérez, designó a los regidores Cristóbal Moya, también alguacil mayor, y Pablo Fernández —que lo tasaron en cien pesos—, en reemplazo del regidor alférez real Juan Ramón Villa, con quien Manuel Jiménez estaba familiarizado en segundo grado de consanguinidad. Ciertamente, Juan Ramón Villa era su primo hermano, hijo de sus tíos Manuel Villa (n. Castilla, España, 1751) y María del Carmen Jáquez, padrinos a su vez de su hermana María Antonia Jiménez Jáquez en 1783. Vale apuntar que Manuel Villa ingresó al ejército como soldado veterano en 1767, sirvió en el regimiento de Toledo, estuvo tres años de guarnición en Puerto Rico y ya en la isla de Santo Domingo estuvo un año destacado en Neiba.
Tarja colocada donde estuvo la casa de las hermanas Villa en La Vega, en la que bordaron la primera bandera dominicana que ondeó en el Cibao. Juan Ramón Villa (1781-13 de noviembre de 1843), quien fue también alcalde ordinario, capitán de milicias, comandante interino de armas en La Vega y esposo de María de la Antigua del Orbe Núñez —hija del citado José del Orbe—, fue padre de María del Carmen (n. 1805), María Francisca Angustia (n. 8 de abril de 1814) y Manuela Estefanía Villa del Orbe (n. 22 de abril de 1816), conocidas como las “señoritas Villa”, quienes confeccionaron la primera bandera dominicana que ondeó en La Vega y toda la región del Cibao, el 4 de marzo de 1844, y en cuya residencia fue hospedado Juan Pablo Duarte cuando visitó La Vega a fines de junio de 1844[2]. De su parte, Manuel Jiménez Jáquez, esposo de Carlota de Mueses Félix, fue padre de Juan Evangelista Jiménez, febrerista, enlace de los ideales trinitarios con el Cibao[3] y protegido por las hermanas Villa en su hogar cuando este era perseguido por las fuerzas haitianas en 1843[4]. Por tanto, las Villa salvaguardaban entonces a un primo segundo. Francisca Jáquez, abuela de Juan Evangelista Jiménez, y María del Carmen Jáquez, abuela de las Villa, eran hermanas. Con este expediente que hemos glosado, extendemos la genealogía conocida de las hermanas Villa en sus líneas ascendente y colateral. A la vez, queda respondida la interrogante de Guido Despradel Batista sobre su familiaridad con Juan Evangelista Jiménez, expuesta en su trabajo “Aporte de La Vega a la obra de nuestra Independencia (1844-1856)”, corregida la aseveración de Mario Concepción en su libro “La Concepción de La Vega” de que eran primos hermanos y confirmada la hipótesis del genealogista Milcíades Humberto Núñez Núñez de que su vínculo se remontaba a sus abuelas[5]. Bibliografía Portal de Archivos Españoles (PARES). Expediente a instancias de Carlos de Urrutia, gobernador intendente de Santo Domingo, sobre la pretensión de Manuel Jiménez, de que se le declare regidor llano de la ciudad de la Vega. Archivo General de Indias, Santo Domingo,1001,N.6. Disponible en https://pares.mcu.es/ParesBusquedas20/catalogo/show/12993991 Portal de Archivos Españoles (PARES). Carta nº 52 de Joaquín García [Moreno], presidente y capitán general interino de Santo Domingo, en la que dirige los documentos que instruyen la revista de inspección pasada al Batallón Veterano y a la Compañía de Artilleros, así como las hojas de servicio de los oficiales del Estado Mayor de Santo Domingo. Archivo General de Indias, Santo Domingo, 948,N.181. Disponible en https://pares.mcu.es/ParesBusquedas20/catalogo/show/13205053?nm Notas Bibliográficas: [1] Milcíades Humberto Núñez Núñez: Bautizos de La Vega de 1805 (3 de 3). Cápsulas genealógicas, suplemento Areíto, periódico Hoy, Santo Domingo, 1 de agosto de 2009. Disponible en https://www.idg.org.do/capsulas/agosto2009/agosto20091.htm [2] Milcíades Humberto Núñez Núñez: Las hermanas Villa (1 de 3). Cápsulas genealógicas, suplemento Areíto, periódico Hoy, Santo Domingo, 9 de abril de 2011. Disponible en https://www.idg.org.do/capsulas/abril2011/abril20119.htm [3] Milcíades Humberto Núñez Núñez: Las hermanas Villa (2 de 3). Cápsulas genealógicas, suplemento Areíto, periódico Hoy, Santo Domingo, 16 de abril de 2011. Disponible en https://www.idg.org.do/capsulas/abril2011/abril20119.htm [4] Milcíades Humberto Núñez Núñez: Las hermanas Villa (3 de 3). Cápsulas genealógicas, suplemento Areíto, periódico Hoy, Santo Domingo, 30 de abril de 2011. Disponible en https://www.idg.org.do/capsulas/abril2011/abril20119.htm [5] Milcíades Humberto Núñez Núñez: Las hermanas Villa (2 de 3). Cápsulas genealógicas, suplemento Areíto, periódico Hoy, Santo Domingo, 16 de abril de 2011. Disponible en https://www.idg.org.do/capsulas/abril2011/abril20119.htm |