INSTITUTO DOMINICANO DE GENEALOGÍA, INC.

Cápsulas Genealógicas

 

SUPLEMENTO CULTURAL DEL DIARIO Hoy

SÁBADO, 11 DE OCTUBRE DE 2025

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Referencias genealógicas en actos notariales sobre San Francisco de Macorís

Preparado por Edwin Rafael Espinal Hernández

 

San Francisco de Macorís fue fundada en “el paraje nombrado el Rincón de San Francisco junto al río Jaya”, terreno comunero que fue delimitado con pilares y del que sus propietarios hicieron donación a la corona española para la erección de la villa, conforme hizo constar en un acto auténtico el escribano público y de cabildo de La Vega Dionicio de la Rocha el 20 de septiembre de 1778. “El Macorís” pertenecía entonces a La Vega y constituía una extensa región que abarcaba prácticamente la región nordeste completa, de cuya configuración para entonces como tierras comuneras destinadas a la agricultura y ganadería dan cuenta actos notariales de distintos notarios de La Vega instrumentados en los siglos XVIII y XIX.                

En ellos encontramos, por ejemplo, que la familia Del Orbe era propietaria de terrenos en la jurisdicción de Macorís. En efecto, en virtud de un acto de venta instrumentado por el escribano público de La Vega Félix María Morilla el 25 de enero de 1869, Juan Ramón Saviñón vendió al comerciante santiaguero Eduardo Franco 25 pesos de terreno “en los sitios del Comedero con su tronco antiguo en la común del Macorís”, los cuales le fueron adjudicados por herencia materna de su difunta madre Matilde Villa, de los bienes que dejó su abuela María de la Antigua del Orbe. Por otro acto del 7 de septiembre de 1869, instrumentado por el mismo Morilla, Carmen Villa, por sí y por sus hermanas María Francisca Angustia y Manuela, vendiٴó al mismo Eduardo Franco cincuenta pesos de terreno en el hato del Factor, común de Macorís, también herencia de su madre, conforme partición extrajudicial de los bienes que quedaron del padre de esta, José del Orbe, y realizada entre los señores Juan Ramón Villa, José Leandro Frómeta y José Ramón del Orbe, los dos primeros en nombre de sus esposas María de la Antigua del Orbe y Josefa del Orbe y el último por sí, el 25 de abril de 1831. Un tercer acto, fechado en La Vega el 5 de mayo de 1868 e instrumentado igualmente por Morilla,  intervenido también entre Carmen Villa y Eduardo Franco, constata la venta de un hato de 200 pesos de terreno, resto de la cantidad original de 500 pesos, situado en la común de Macorís, también herencia de su padre. Un cuarto acto, del 9 de enero de 1872, también del notario Morilla, es una ratificación de venta de 25 pesos de terreno comunero “en el Comedero, sección de Hato Grande, común del Macorís” entre María de la Antigua del Orbe y Juan Miguel Botier, domiciliado en El Pozo, “sección del Macorís”. Carmen Villa nació hacia 1805 y Matilde Villa nació el 21 de noviembre de 1818. Su madre María de la Antigua del Orbe casó en Bayaguana el 29 de agosto de 1804 con Juan Ramón Villa Jáquez[1], de modo que cabe remontar su propiedad a principios del siglo XIX.

Un quinto acto corresponde a Josefa del Orbe, hermana de María de la Antigua del Orbe. Esta señora vendió hacia 1857 a Gervacia Ventura Martín 25 pesos fuertes de terreno “en el lugar nombrado el Factor, Jurisdicción de Macorís, suma que pagó mi yerno Juan José en monedas de oro a María Ignacia Frómeta, que otorgó recibo con escritura”, mientras que su nieto Federico Miranda le vendió también posteriormente 75 pesos fuertes de terreno en el mismo lugar. El acto en el que constan ambas referencias es el testamento que otorgó Gervacia Ventura por ante el escribano público de La Vega José Vicente Garrido el 27 de octubre de 1862 cuando contaba con “noventa años más o menos”. 

Respecto de la familia Tejada, que, de acuerdo con la tradición oral, donó terrenos de su propiedad comprendidos entre Mirabel y Quebrada Grande para la fundación de San Francisco de Macorís[2], un acto instrumentado por el escribano Morilla el 20 de febrero de 1865 recoge la venta que hizo Susano Tejada, agricultor, domiciliado en Los Ranchos, en representación de la sucesión de José, Pablo, Gregorio y Norberto Tejada, a Antonio Camilo, domiciliado en San José, sección La Jagua, de 170 pesos de terreno en las “Monterías de Jamao de esta Común o Provincia. Como fundamento del derecho de propiedad, Tejada presentó un acto de venta fechado en La Vega el 3 de agosto de 1802, instrumentado por el escribano público Dionisio de la Rocha, en virtud del cual el capitán de urbanos de La Vega José Jiménez vendió a Norberto Gómez, vecino de Santiago, 200 pesos de terreno en aquel lugar; al pie del documento constaba que Agustín del Rosario había comprado esa cantidad a Norberto Gómez y este le había vendido a su vez a José Tejada 172 pesos el 1 de marzo de 1833; los 28 restantes los había vendido a Hilario Evangelista y este a su vez los vendió al mismo José Tejada.

Un nuevo acto, esta vez fechado en La Vega el 20 de abril de 1875 e instrumentado por el notario Morilla, da cuenta de la venta de 100 pesos de terreno en San José, sección de La Jagua, entre Juan del Villar (a) Viejo y Ramón Tejada, y nos remite a la misma época de fundación de San Francisco de Macorís. Como constancia de su derecho de propiedad, Del Villar presentó un acto auténtico instrumentado por el escribano Dionisio de la Rocha, fechado en La Vega el 19 de octubre de 1778, en el que constaba que Julián de Quezada, vecino de La Vega, vendió a su bisabuelo Juan Antonio del Villar, teniente de la compañía de voluntarios de La Vega, “un derecho de terreno de valor de doscientos siete pesos cuatro reales fuertes en el valle del Macorís hoy San José de esta común criadero de toda especie de animales, con entradas y salidas, usos, costumbres, derechos y servidumbre y además un derecho de Montería”. Parte de esos terrenos se encontraban en la sección de Sabana Angosta, jurisdicción de La Vega, los cuales fueron repartidos entre sus herederos Sebastián, Pedro, Manuel Trinidad, Nicolás y Colasa del Villar, según una declaración rendida en San Francisco de Macorís el 13 de abril de 1851 por Juan Portalatín, agricultor, natural de La Vega y entonces residente en el ejido de San Francisco de Macorís.

El citado Juan del Villar había vendido el 27 de mayo de 1873, también por ante el notario Morilla, “un derecho de terreno o Montería en el lugar de Boba o Baoba jurisdicción del Macoris”, que también formaba parte de los terrenos adquiridos por su bisabuelo en 1778. Dado que estos actos refieren puntos extremos como San José, en la actual provincia Hermanas Mirabal, y Baoba del Piñal en la provincia María Trinidad Sánchez, este último acto permite formarnos una idea de la extensión de los terrenos comprados en el siglo XVIII por Juan Antonio del Villar. Monseñor Hugo Eduardo Polanco Brito, en su historia de Salcedo, refiere, sin constancia documental, que las familias Tejada y Del Villar eran propietarias del sitio de Conuco, en la provincia Hermanas Mirabal, en virtud de un amparo real, dato que ofrece una nueva pista para ampliar esta investigación[3].

En el “rancho de Cenoví”, uno de los límites del partido del Macorís, fue propietario Antonio de Salas “el mayor”, quien vendió 57 derechos de tierra a Dionisio de Moya Guillén, alférez del ayuntamiento de La Vega, quien a su vez los vendió el 14 de febrero de 1793 por ante el escribano público de La Vega Dionisio de la Rocha a Fernando Díaz. Ese acto sirvió como título matriz para justificar en 1840, por sentencia del juez de paz de La Vega, Casimiro Cordero, la propiedad y posesión de 66 pesos de terreno —una cantidad mayor, sin duda producto de ventas posteriores— que la señora Altagracia Damiana tenía entonces, en tanto viuda de Manuel Florencio, quien los había adquirido por acto bajo firma privada el 5 de agosto de 1818 a Dionisio Cataño, quien a su vez los había adquirido de manos de Santiago Nolasco. Asimismo, de los 57 pesos de terreno que constaban en el acto de 1793 se rebajaron 30 pesos de terreno que Buenaventura del Rosario, comprador de manos de Raimundo Romero, vendió a Ramón Fernández por ante el notario público de La Vega J.Y. Vásquez el 6 de abril de 1881.

Entretanto, en el Alto del Limón, en Cenoví, un acto bajo firma privada fechado el 5 de junio de 1788 amparó la propiedad de 200 pesos de terreno del padre de Micaela Díaz, esposa de Marcos Rodríguez, de los cuales 75 pesos pasaron sucesivamente a Rafael Hernández y Juan Sánchez, quien hizo constar esa traslación en un acto instrumentado por el alcalde interino en ausencia de escribano público Francisco de León en 1865.

Respecto de la sección de Cuaba es ilustrativa la declaración de propiedad que el 24 de noviembre de 1873, por ante el escribano público Félix María Morilla, hizo Juan Esteban Ariza, “General retirado de los Ejércitos de la República”, de 200 pesos de terreno en Cuaba Abajo, que compró a José Carreño (Culé) “desde el año de mil ochocientos sesenta y dos ó poco antes de la guerra de los Españoles”. Como constancia de su titularidad presentó un acto fechado en Cotuí el 10 de junio de 1795, instrumentado nada menos que por Juan Sánchez Ramírez, juez de comercio y ayudante de plaza de esa villa, apoderado de Ventura y Mónica Bonifacio, los vendedores, quienes en la ocasión vendieron a Blas Coronado los citados 200 pesos, de un total de 400 que habían heredado de su padre José Bonifacio, vecino de La Vega. Coronado era suegro de Carreño, padre de su esposa María Coronado, y vivía en Monte Abajo, sección de Cuaba Abajo.

En Nagua, otro extremo de aquella amplia región, Marcelino Megías era propietario de 410 pesos fuertes de terreno, que por acto de venta otorgado el 31 de noviembre de 1778 ante el alcalde ordinario de Cotuí Matías Jiménez, en defecto de escribano público en esa villa, vendió a Miguel de Salas. Su propiedad pasó a su hija Isabel de Salas y de ella a su hijo Manuel Segundo, de los cuales vendió 75 a Juan Ramón Torres. Este último, el 25 de octubre de 1861, ante Luis Ferri, alcalde constitucional de Matanzas en defecto de escribano público, los vendió a Juan Tavera, residente en El Factor, junto a otros 25 pesos de terreno que había comprado el 21 de junio de 1859 a Wenceslao Ortiz, conforme acto instrumentado igualmente por el alcalde constitucional de entonces. La extensión de aquellos cien pesos de terreno dedicados a la crianza de animales era considerable, conforme sus límites y guardarrayas: “Desde las cabezadas del arroyo de los Guallullos este abajo hasta dentrar al río de Nagua, el río de Nagua abajo a la izquierda hasta donde dentra al mar y de ahí la costa abajo hasta donde revientan las aguas y de ahí mirando al frente por línea recta a la laguna de la Raya y de ahí siguiendo la misma línea al pie del medio de la loma de quita espuela y de ahí siguiendo la loma firme hasta la cabezada del arroyo de los Guallullos donde se comenzó”.

Con respecto a la extensión de los terrenos mencionados hay que observar que la unidad agraria conocida como “pesos de terreno”, no obstante ser su equivalente real en tareas muy variable de un terreno a otro, oscilando en unos casos entre 3.7 y 16 tareas[4], nos permite deducir la importancia de los propietarios de determinados sitios comuneros.

El conjunto de actos reseñado ofrece luz sobre el complejo origen inmobiliario del municipio de San Francisco de Macorís y varias de sus secciones, así como de las provincias Hermanas Mirabal, Duarte y María Trinidad Sánchez y deja al descubierto un filón investigativo apenas explorado en el ámbito de la historia local.


Notas Bibliográficas:

[1] Núñez Núñez, Milcíades Humberto Las hermanas Villa (1 de 3), Cápsulas genealógicas, suplemento Areíto, periódico Hoy, 9 de abril de 2011.

[2] Testimonio de Clara Elizabeth Hernández Hernández, nieta de Cornelia Tejada, bisnieta a su vez Eduardo Tejada, uno de los donantes de terrenos. San Francisco de Macorís, 11 de septiembre de 2025.

[3] Polanco Brito, Monseñor Hugo Eduardo Salcedo y su historia, UCMM, 1980, segunda edición, p.23.

[4] San Miguel, Pedro L. “Los campesinos del Cibao – Economía de mercado y transformación agraria en la República Dominicana 1880-1960”. Editorial de la Universidad de Puerto Rico, primera edición, 1997,  p.232.

 

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